ARTÍCULOS DE INTERÉS


Grupo ALTURAS - POR AQUI PASARON "Mártires de Uchuraccay" (Luis Abelardo Takahashi Núñez)


BREVE ENSAYO FOTOGRÁFICO EN BLANCO Y NEGRO
Destaca las ganas de salir adelante ante la adversidad de un personaje común
Por: Juan Gil Salvatierra
Mi personaje anónimo para esta semana es Guillermo, un carpintero metálico que vive en el barrio José Olaya, en la ciudad de Chiclayo.
El personaje es un excombatiente y aguerrido padre de familia que hoy lucha contra la indiferencia del Gobierno, que mantiene olvidados a quienes expusieron su vida para salvaguardar nuestra soberanía. Junto a Bertha, su esposa e inseparable compañera, han decidido sacar adelante a sus siete hijos.
“Memo”, como lo conocen, ha improvisado un taller fuera de su casa, en plena vía pública, y allí deja claro el arte que lleva en sus manos. Es capaz de elaborar cuanto diseño le soliciten, desde pequeños adornos hasta grandes portones o estructuras metálicas.
Por el momento, afirma, prescinde de ayudantes, pues, con lo que gana, con las justas alcanza para la comida y el pago de los servicios básicos del hogar.
Sus herramientas de trabajo, pese al evidente estado vetusto, siguen siendo sus fieles compañeras y armas para combatir el desempleo.



REPORTAJE A CIUDAD ETEN
"LAS MARÍAS TEJEDORAS"
Por: Juan Gil Salvatierra
Ciudad Eten conocida también como La Capital del Sombrero se encuentra a 17,7 km. de Chiclayo; está bañado por el Océano Pacífico y es un Pueblo de ascendencia Mochica.
Por ello, en la actualidad aún mantiene ciertas costumbres de sus antepasados como son la pesca, la agricultura y el tejido. Esta última tradición logró lanzar al mundo, en junio del 2009, un producto registrado ya en el libro de los Récord Guiness: El sombrero de paja más grande y fino del mundo.
Conocedores de la interesante información nos enrrumbamos hacia este lugar buscando la monumental obra, con características más que peculiares: cuenta con un diámetro aproximado de 3 metros y medio, posee una corona, copa y falda de 80, 70 y 78 cm. respectivamente.
Su elaboración tardó 6 meses de manera ininterrumpida, las 24 horas del día, a cargo de hábiles manos femeninas, reuniendo a distintas generaciones, entre los 22 y 80 años.
En compañía de los estudiantes del Taller de Fotografía de la Escuela de Comunicación de la USAT, inicié mi fotorreportaje de “Las tejedoras de Eten” captando el Parque Principal que alberga una réplica a escala y en concreto armado del gigantesco sombrero de paja.
El mediodía no es el momento más indicado para presenciar la cotidiana labor del tejido con paja. Indagando un poco más, nos manifestaron que en la calle Bolognesi había una vivienda donde habita la familia Liza Zarpán y cuyas integrantes todos los días suelen sentarse a tejer en la puerta de su casa.
Al llegar allí no encontramos tejiendo a nadie; sin embargo, en breves instantes salió una señora muy atenta para preguntarnos qué deseábamos. Al manifestarle nuestro interés nos dijo que la familia estaba a punto de salir hacia la Caleta San José, pues participarían del entierro de un ser querido y no regresarían sino hasta el siguiente día.
Apenados, le manifestamos que habíamos llegado desde Chiclayo -como si fuese muy distante- y sólo queríamos conocer un poco de sus costumbres. Al notarme sudoroso y sediento con cara de no querer retirarme hasta lograr mi objetivo, la pobladora aceptó y llamó a otros familiares, pero nos dijo que seamos presurosos y nos comprometimos en cumplirlo. Nos bastaría menos de 10 minutos para documentar su labor y así fue.
Preguntamos sus nombres y nos llevamos una gran sorpresa. Las mujeres, vestidas de negro por el luto, tenían algo más en común, todas se llamaban María.
María Victoria de 55, María Esperanza de 63 (ambas hermanas y solteras) y María Candelaria, cuñada.
Todas descendientes de padres tejedores y con una trascendental misión: mantener viva la milenaria costumbre del tejido y transmitir a futuras generaciones esta invalorable tradición.
Agradecimos mucho por su atención y nos retiramos con uno nuevo reto: volver a esta cálida ciudad en busca de más Marías… de más historias.




Vistas de las "Marías Tejedoras" de Ciudad Eten

DÍA DEL PERIODISTA PERUANO

01 de Octubre



Fué un 1 de octubre mientras los integrantes de la FPP celebraban su Primer Congreso Nacional, el connotado periodista Antenor Escudero Villar no solo tuvo la genial idea sino el total y rotundo apoyo de los asistentes en pedir por escrito al gobierno del General Manuel Odría, reconocer el Día del Periodista Peruano cada 1 de octubre en honor al día en que apareció el primer diario del Perú y América: el Diario de Lima, fundado por Jaime Bausate y Mesa.
El General Odría aceptó el pedido en su integridad pero fue recién el 1 de octubre de 1953 es decir, tres años después, que mediante Decreto Supremo 2521 se instituyó el Día del Periodista Peruano.
Y ya en 1989 con el presidente Alan García Pérez, un 21 de enero toma fuerza con la Ley 25001.
Así mismo, la FPP se enorgullece especialmente de haber impulsado el reconocimiento académico del periodismo mediante la Ley 15630 y la creación del Colegio de Periodistas del Perú por la Ley 23221 dada el 1 de octubre de 1980 y firmada por el entonces presidente Fernando Belaúnde Terry y el ministro Alfonso Grados Bertorini, este último cofundador de la FPP.
La FPP cuenta con un Código de Ética Periodística, aprobado en el Congreso Nacional Ordinario de Huampaní realizado los días 27 y 28 de octubre del año 2001.
El Código, el más moderno y completo a juicio de numerosos entendidos, fue elaborado por el distinguido federado y experimentado profesor universitario Dr. Alfredo Vignolo Maldonado e integrado por Campos Lama, Isaías Gómez Linares y Luis Humberto Milla.